Llega la hora de la poda para que nuestros frutales puedan producir una buena cosecha de fruta. Sin embargo, aunque no es una tarea difícil, hay que tener en cuenta algunas consideraciones ya que una mala poda puede arruinar la cosecha, incluso comprometer la vida del árbol.
Por lo general, distinguiremos dos tipos de árboles frutales: los de hueso, como el melocotón y los de pepita, como la pera.
Los árboles de pepita tienden a crecer en altitud por lo que hay que controlar las ramas verticales que salen y dirigir el árbol hacia abajo para que podamos llegar a cosechar sin tener que usar una escalera. Los árboles de hueso, por lo general, suelen abrirse ellos solos, con lo que necesitan solamente poda de mantenimiento, para que no haya ramas que se entrecrucen.
También debemos conocer los tipos de yemas de los frutales, para distinguir a la hora de podar entre las ramas que producirán fruto y las que generarán únicamente leña.
Las yemas florales se distinguen porque son gorditas y redondeadas, mientras que las yemas de leña suelen ser punteadas y delgadas. Existen en otros frutales ramas gorditas y rechonchas, que son las que más interesan, ya que de ellas aparecerán todos los años flores, asegurándote una cosecha anual.
El tiempo perfecto para podar es justamente 2 o 3 semanas antes de que broten, ya que es necesario respetar el periodo de reposo, y nunca una vez ya estén brotados. Para podar es importante que las herramientas estén limpias y afiladas, para hacer cortes limpios y sin desgarros, ya que será una entrada de virus y enfermedades. Si el corte es muy grande vale la pena cubrir la herida con un cicatrizante para evitar que pueda pudrirse o que entren agentes patógenos.
